Maria Sibylla Merian (Fráncfort, 2 de abril de 1647 - Ámsterdam, 13 de enero de 1717) fue una naturalista, exploradora y pintora alemana, de padres suizos, para quien la ilustración se convirtió en una forma de investigación y escrutinio de la naturaleza. Sus estudios fueron revolucionarios porque, entre otras cosas, mantuvo en su lugar de trabajo toda suerte de insectos que le permitían observar del natural sus estados metamórficos y, de esta manera, lograba capturar paso a paso sus cambios. Así, construyó las bases de la ilustración científica y la clasificación de plantas. Desde el punto de vista estético, sus dibujos están dotados de una bella composición, con un trazo de línea firme, y enriquecidos por un hermoso colorido difícil de igualar en su época. Si bien a María Sibylla se le ha reconocido su talento como ilustradora científica, sus aportes a la historia del arte no han sido suficientemente valorados.
Maria Sibylla no sólo recibió un
nombre bello, también era un nombre famoso. Su padre era Matthäus Merian,
renombrado grabador y editor, que había alcanzado una considerable celebridad
por sus imágenes de ciudades europeas maravillosamente fieles y reproducidas
una cantidad innumerable de veces.
Al morir su padre a la edad de
tres años su madre contrae segundas nupcias con el pintor de flores Jacob Marell, quien despierta en su
hijastra el interés tanto por el arte como por la naturaleza, y la alienta a ingresar
en un taller de pintura, muy pronto Maria Sibylla desarrolla la inusual
independencia y la extrema tenacidad que la caracterizarán en la persecución de
objetivos artísticos o científicos. Ella misma describe esta cualidad suya como
su “paciencia de hierba”, e instala siendo aún muy joven un taller en la
buhardilla del hogar familiar. Quiere familiarizarse con las formas de vida minúsculas y
maravillosas y con su colorida multiplicidad, y comienza a pintar flores,
abejas, escarabajos y mariposas.
“Me he interesado en los insectos
desde mi más tierna juventud. Primero comencé con los gusanos de seda en mi
ciudad natal de Francfort. Después comprobé que a partir de otros gusanos se
desarrollaban mariposas diurnas y nocturnas mucho más bellas que las de los
gusanos de seda. Esto me llevó a coleccionar todos los gusanos y orugas que
podía encontrar para observar su transformación. Debido a esto, me sustraje a
toda compañía humana y me concentré en estas investigaciones. Al mismo tiempo,
quise ejercitarme en la pintura para dibujar
todas estas metamorfosis del
natural.”
A más tardar en 1660 – o sea a la
edad de trece años-, comienza a llenar su casa de gusanos con sus respectivas
hojas de mora para poder observar directamente la metamorfosis. Esta
experiencia en un principio sensorial y estética va adquiriendo paulatinamente
características científicas, cuando inicia la redacción de un cuaderno de notas
y llena sus hojas de observaciones detalladas.
Aristóteles, Leonardo, Einstein y Cía,Ciencia / Ma Non Troppo.Ernst Peter Fischer.Ediciones Robinbook, 2006
Aportes creativos femeninos en la pintura y la ilustración. María Isabel Duque.2009.

